de San Roque
Basilio Ruiz, más conocido como Basilio el Zapatero, tendrá una plaza con su nombre en las 104 viviendas de San Roque, donde vive y aún con su edad sigue ejerciendo su labor. El acto institucional tendrá lugar el próximo jueves 3 de septiembre sobre las 20:30 horas en la, desde ese momento, Plaza Basilio el Zapatero, en la calle Sancho Panza de San Roque Casco.
La sesión plenaria del Ayuntamiento de San Roque del pasado 8 de enero de 2026, acordó por unanimidad designar esa plaza con su nombre, como reconocimiento a su trayectoria personal, profesional y social, y a toda una vida estrechamente vinculada a San Roque y a sus vecinos.
El acto institucional se realiza como muestra del cariño, respeto y reconocimiento de todo su municipio, nos gustaría compartir este momento tan especial, en el que San Roque rendirá homenaje a una persona que forma parte de la historia y de la memoria de nuestra ciudad.
La delegación de Participación Ciudadana, que dirige la concejal Rocío Fernández, ha preparado diversas actividades infantiles, como pintacaras y taller de chapas, para amenizar el acto.
El pleno ordinario del mes de enero aprobó por unanimidad la propuesta para denominar la Plaza ubicada entre los bloques 1, 2, 3, 4 y 5 de la C/ Sancho Panza de San Roque casco (104 viviendas), con el nombre de “Plaza Basilio el Zapatero”.
Basilio Ruiz Rocha nació el 14 de junio 1937, hijo de Catalina y Antonio, el tercero de cuatro hermanos. A muy temprana edad (13-14 años) se fue a vivir con su hermana Hortensia y fue con su cuñado Eduardo donde empezó de aprendiz de zapatero.
Al volver de la mili, se casa con Manuela, con la que lleva 65 años casado y fruto de ese matrimonio tienen 6 hijos: Jorge, Basilio, Javier, Genoveva, Daniel e Inmaculada.
Mientras desempeñaba su labor como zapatero, primero con su cuñado Eduardo y más tarde en un quiosco en la plaza de la Iglesia, desde donde años más tarde se trasladará a la calle Tesoro, lugar donde todo el mundo lo recuerda, también hacía algún trabajo extra para sacar adelante a su familia, como fue regentar durante 16 años el ambigú del cine del verano "Ocaña", cobrar los recibos de la luz y algún que otro trabajo menor como encalar fachadas de vecinos
Junto a su trabajo como zapatero, tenía otra gran pasión por el cante flamenco, llegando a ir a Madrid, al teatro de la Zarzuela y hasta el Gran Teatro Falla de Cádiz cantando el fandango de punta y tacón con la "Asociación de Coros y Danza de la sección femenina".
En la actualidad, a sus 88 años sigue sentándose en su banquilla cada mañana arreglando algún que otro zapato a sus paisanos.