El alcalde comenzó su visita por la calle Villa Alta, donde los movimientos de tierra provocados por las lluvias han cortado un cable de alta tensión. Desde ese punto también inspeccionó los desprendimientos de laderas en la Loma de la Pólvora, generando grandes cantidades de barro que han llegado a cegar ovoides para la recogida de las aguas. Este lodo, tras recorrer unos doscientos metros monte abajo, al final va a parar a la zona cercana al Colegio.
Asimismo, el primer edil se acercó a la calle Río para charlar con los vecinos afectados por las inundaciones del sábado y, luego, visitó la calle Viento de Levante para inspeccionar las obras del Plan E que muy pronto va a reanudar una constructora a la que se ha cedido la concesión tras retirársela el Ayuntamiento a la anterior por diversos problemas. Finalmente, Palma se ha acercado al Salón Parroquial, que alberga durante este mes a los niños de la guardería Payasines mientras se realizan obras en el inmueble, muy afectado también por las lluvias.
El alcalde indicó que “normalmente, tras el temporal viene la calma. Pero hoy no es así, porque muchos vecinos hoy sufren la depresión de llegar a ser conscientes de todo lo que han perdido. Un grupo de treinta personas trabaja en la Estación para ayudarles en lo posible, tanto a hacer inventarios de daños como para entregarles rasilla y yeso de cara a esta noche, cuando se esperan otra vez lluvias fuertes. Esta mañana me he puesto en contacto con parlamentarios andaluces, que me han asegurado que la Junta y el Gobierno central se van a poner ya en marcha para aportar soluciones”.
Señaló Fernando Palma que “en este momento, lo que me tiene muy preocupado es el cable eléctrico que se ha cortado en La Pólvora. Allí el terreno está muy inestable. Se puede ver como las laderas se han venido abajo y luego ese barro acaba en la zona central de la Estación. En el cable están trabajando técnicos de la Junta y de Arcgisa, porque puede ser peligroso”.
Mientras tanto, tres técnicos de Asuntos Sociales, otros tantos de Urbanismo y miembros de Protección Civil y Policía Local han iniciado una serie de visitas a las viviendas para realizar un informe de los daños causados por estas inundaciones.
Además, personal de la empresa Multimedia tomo ayer imágenes fotográficas y en video de los desperfectos, a fin de elaborar un completo dossier de los estragos causados por las lluvias.
Antes de su visita a la Estación, Palma adelantó en el programa “Palabras al viento” de Canal San Roque Radio que ya se ha tomado contacto con la Junta de Andalucía a fin de canalizar la petición de ayudas para los vecinos, “que en la mayoría de los casos lo han perdido todo”.
“Me consta –indicó el alcalde- que tanto el Gobierno central como la Junta, además de ayudar a los vecinos, van a solicitar a su vez ayudas a la Unión Europea”.
El alcalde lamentó que “cuando pasan estas cosas, los más perjudicados son siempre los más humildes, y tenemos que hacer todo el esfuerzo por ayudarles”.
Agradeció el alcalde la colaboración “no ya sólo del personal de Bomberos, Guardia Civil, Policía Local, Protección Civil y Obras y Servicios, sino de otros particulares e instituciones”.
Desveló que “tanto desde el Asilo como desde el Grupo Sam y la propia Protección Civil se han facilitado colchones y mantas a los vecinos que tuvieron que dejar sus viviendas, que en muchos casos fueron desalojadas de sus casas en barcas de particulares, y que fueron alojados tanto en el Hostal Bernardo como en el salón de la Parroquia de la Estación. A todos ellos mi agradecimiento por la ayuda”.
El alcalde aseguró que “al menos hemos aprendido y esperemos que, una vez se finalice con el encauzamiento del río, no vuelva a ocurrir. Aunque nos queda solucionar el problema del agua que baja desde La Pólvora”.
Para ello, el alcalde va a tomar contacto con “la Agencia Andaluza del Agua para que sus ingenieros analicen la situación para conducir el agua y que el barro no inunde cada vez que llueve el centro de la Estación”.
Palma entiende que “ha sido demasiado el agua que venía y nos hemos visto impotentes, porque no podíamos hacer nada por pararla, sólo esperar y que las aguas bajaran”.